miércoles, 21 de octubre de 2026

Joey Till, entrenador: a partir de los 50, hay que levantar peso y realizar ejercicio de impacto controlado para fortalecer los huesos. No basta con solo caminar

Joey Till, entrenador: a partir de los 50, hay que levantar peso y realizar ejercicio de impacto controlado para fortalecer los huesos. No basta con solo caminar

Si eres de los que salen a caminar cada día y das por hecho que con eso tus huesos ya tienen todo lo que necesitan, quizá te interese esta opinión. Joey Till, entrenador de Barry’s en España, asegura que “nos encanta caminar, pero por sí solo no fortalece los huesos”.

Como explica el entrenador, el hueso responde a la carga, así que hay que darle algo más pesado de lo que está acostumbrado a soportar en un paseo por largo que sea. Vamos, que con moverse no es suficiente para cargar el esqueleto para que se fortalezca.

¿Y por qué preocupa esto sobre todo a partir de los 50? Pues porque tras la menopausia el cuerpo produce muy poco estrógeno, y esa caída hormonal se asocia a la pérdida de masa ósea, como recuerda la FDA en su guía sobre osteoporosis. Por eso Till propone sumar ejercicios de resistencia e impacto adaptado, algo que en Vitónica ya te contamos cuando te hablamos de por qué conviene empezar con pesas en la menopausia.

Tres ejercicios, un favorito y los brazos

Si tuviéramos que elegir por dónde empezar, el entrenador lo reduce a tres ejercicios concretos: la sentadilla con mancuernas, el peso muerto rumano y la zancada hacia atrás. Son tres movimientos que implican grandes grupos musculares y cargan zonas que importan especialmente a partir de los 50, como la cadera. Su consejo es empezar aprendiendo la técnica e ir subiendo la resistencia poco a poco.

Y entre los tres tiene un favorito claro: “Un buen peso muerto con mancuernas es de lo mejor que puedes hacer a cualquier edad”. La zancada, por su parte, añade algo más que carga al apoyar el peso sobre una sola pierna y hacer trabajar la estabilidad y el equilibrio. Por eso recomienda incluir también ejercicios específicos de equilibrio, como las subidas al ‘step’ o el peso muerto a una pierna.

Aunque solemos asociar la salud ósea con la cadera y la columna, el entrenador no quiere que olvidemos el tren superior, y para ello propone el ‘press’ por encima de la cabeza, que consiste en subir dos mancuernas desde los hombros hasta estirar los brazos, y el remo inclinado, en el que las pesas se llevan hacia el torso manteniendo la espalda estable. Ambos completan una rutina más equilibrada y, de paso, el simple hecho de sujetar las mancuernas acaba trabajando manos y antebrazos. Esto es algo útil para conservar fuerza y autonomía con los años.

Cuánto peso, cuántas veces... y un poco de impacto

Para Till, el error más habitual es utilizar siempre las mismas mancuernas aunque el ejercicio haya dejado de costar, y su referencia es sencilla: un peso con el que las dos o tres últimas repeticiones de una serie de ocho a diez resulten exigentes sin perder la técnica. “Si cres que podrías hacer 20 repeticiones más sin problema, el peso es demasiado ligero”, asegura. Como orientación, plantea dos o tres sesiones de fuerza a la semana, con cargas que vayan subiendo de forma gradual.

El impacto completa la propuesta, y no hace falta correr maratones para conseguirlo, porque pequeños saltos, subir escaleras o intervalos cortos de carrera ya suponen un estímulo. “Los estímulos cortos, como un salto o un ‘sprint’ en la cinta, le dan al hueso una señal estupenda”, explica.

Eso sí, la intensidad tiene que ajustarse a la condición física de cada uno y crecer poco a poco. Y si hay osteoporosis, fracturas previas o alguna limitación articular, el entrenador aconseja consultar antes con un profesional sanitario, ya que el impacto puede ayudar, pero ni es imprescindible va a ser adecuado para todo el mundo.

Tampoco ve la edad como un obstáculo, porque empezar después de los 50 con ejercicios adaptados, bien aprendidos y con supervisión cuando haga falta puede aportar beneficios tanto musculares como óseos. “Aprender a levantar peso correctamente es de lo más empoderador que puedes hacer, a los 50 y a cualquier edad”, afirma.

Entonces, ¿caminar no sirve de nada?

Pero esto no quiere decir que caminar no sirva, solo que no lo hace para todo. Un metaanálisis de diez ensayos con mujeres peri y posmenopáusicas concluyó que caminar como único ejercicio no tiene efectos significativos sobre la densidad ósea de la columna lumbar, mientras que sí encontró un efecto positivo en el cuello del fémur cuando los programas duraban más de seis meses. O sea que sí, a zonas como las caderas un paseo constante le aporta algo, pero se queda corto para otras zonas.

El entrenamiento de fuerza tampoco hace milagros, y conviene tenerlo en cuenta para no frustrarse a las pocas semanas. La revisión Cochrane sobre ejercicio en la posmenopausia describe un efecto relativamente pequeño, aunque posiblemente importante, del ejercicio sobre la densidad ósea. Este documento sitúa el entrenamiento progresivo de fuerza de las piernas entre las opciones más eficaces para el cuello del fémur, por lo que el efecto es más el de frenar la pérdida osea con los años que ver cambios rápidos.

Lo que dicen los especialistas en osteoporosis

Las pautas de Till encajan bastante bien con el consenso británico sobre ejercicio y osteoporosis, elaborado por un grupo multidisciplinar con el apoyo de la Royal Osteoporosis Society. Según este documento, lo recomendable es realizar ejercicios de fortalecimiento dos o tres días por semana, con una carga que se pueda levantar entre ocho y 12 veces, empezando con menos intensidad hasta dominar la técnica.

Para el impacto, sugiere alrededor de 50 impactos moderados como saltos suaves, trote y pisotones. Sugiere hacerlos la mayoría de los días, repartiéndolos por ejemplo en cinco series de diez con pausas entre medias.

Pero el documento también marca límites. Por ejemplo, indica que quien tiene fracturas vertebrales o varias fracturas por golpes leves debería quedarse en un impacto equivalente a caminar a paso ligero, y siempre con el consejo de un fisioterapeuta. También pide evitar las posturas que doblan mucho la columna, sobre todo con peso, recomienda a quien ya sufre caídas empezar por fuerza y equilibrio antes de añadir impacto, y recuerda que el ejercicio complementa la medicación cuando está indicada, sin sustituirla.

¿Y si me lesiono entrenando?

En los ensayos revisados por el consenso británico se encontró que solo el 5,8% de los participantes que hacían ejercicio sufrieron fracturas oeas, mientras que en los grupos de control la cifra llegaba al 9,6%. Por lo tanto, no es algo tan preocupante.

Y el ensayo LIFTMOR de 2018 se probó en mujeres posmenopáusicas con baja masa ósea un programa de 30 minutos. Se realizó dos veces por semana durante ocho meses, con cargas por encima del 85% de su máximo. En este grupo, la densidad ósea de la columna lumbar subió un 2,9%, mientras que en el de ejercicio suave en casa bajó un 1,2%, con un único incidente leve, un espasmo lumbar.

Otros estudios más recientes van en la misma dirección, como el de la Universidad Politécnica de Madrid de 2026. En él se comparó en 13 mujeres posmenopáusicas activas una sesión de diez series de diez sentadillas con otra de carrera interválica, y un día después la fuerza había provocado una respuesta más intensa en los marcadores que regulan el hueso.

Mientras tanto, para quien hoy sólo camina el paso razonable parece bastante claro: mantener el paseo, que algo sí aporta a la cadera, y sumarle, con técnica y sin prisa, dos o tres días de fuerza.

Imagen de portada | Victor Freitas

En Vitónica | Los entrenadores coinciden: las mujeres de 50 que eligen el pilates para empezar a entrenar ven cambios antes de lo que piensan

-
La noticia Joey Till, entrenador: a partir de los 50, hay que levantar peso y realizar ejercicio de impacto controlado para fortalecer los huesos. No basta con solo caminar fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/DtBRHyo
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

John Cryan, neurobiólogo: “Tenemos evidencias de que el café, con cafeína o descafeinado, transforma la microbiota y mejora la salud mental y cognitiva”

John Cryan, neurobiólogo: “Tenemos evidencias de que el café, con cafeína o descafeinado, transforma la microbiota y mejora la salud mental y cognitiva”

El café de después de comer puede alargar una sobremesa o regalar un rato de tranquilidad antes de volver al trabajo. A veces, apetece por el sabor o por la pausa. Esa taza también interesa al neurobiólogo John Cryan, de la University College Cork, que estudia qué ocurre en el intestino cuando tomamos café y cómo se relaciona con el ánimo y la memoria.

"Nuestros hallazgos sugieren que el café, ya sea con cafeína o descafeinado, puede influir en la salud de maneras distintas, pero complementarias", explicó Cryan al presentar los resultados en un comunicado publicado por su universidad.

El descafeinado también cuenta

Para estudiar esa relación, su equipo reunió a 62 personas: la mitad tomaba café habitualmente y la otra mitad no lo bebía. Primero compararon ambos grupos. Después, los 31 consumidores habituales pasaron dos semanas sin café y volvieron a tomarlo durante otras tres, esta vez repartidos entre 16 que recibieron café con cafeína y 15 que recibieron descafeinado. La cantidad fue la misma para todos: cuatro sobres diarios de café soluble, la pauta fijada para el ensayo.

Al analizar las muestras encontraron cambios en algunas bacterias intestinales y en las sustancias que se producen al metabolizar el café. Los hubo con las dos versiones de la bebida. Por eso interesa tanto el descafeinado en esta investigación ya que permite buscar qué papel tienen los demás componentes del café.

"El café es más que cafeína", resume Cryan. También contiene polifenoles, compuestos que pueden interactuar con los microorganismos del intestino. Su equipo estudia esa relación para entender hasta dónde llega su influencia sobre la salud.

Memoria, atención y un matiz importante

Los participantes que volvieron al descafeinado mejoraron en pruebas de aprendizaje y memoria. En el grupo con cafeína se observaron mejoras de atención y vigilancia y una reducción de la ansiedad percibida. En ambos grupos bajaron las puntuaciones de estrés percibido, síntomas depresivos e impulsividad en los cuestionarios.

Los resultados tienen sus límites. Para empezar, los grupos eran pequeños. Y en algunas pruebas de aprendizaje, los propios autores admiten que repetir el ejercicio pudo ayudar a hacerlo mejor. 

Las bacterias que responden al café

La relación con la microbiota ya había aparecido en otro trabajo publicado en Nature . Tras analizar información de 22.867 participantes, sus autores encontraron una asociación especialmente marcada entre beber café y tener más presencia de una bacteria, la Lawsonibacter asaccharolyticus. También la observaron entre quienes tomaban descafeinado.

Después comprobaron en el laboratorio que los dos tipos de café podían favorecer el crecimiento de esa bacteria. Lo que sigue sin estar claro es qué beneficio concreto aporta tener más cantidad de ella en el intestino.

Para elegir el café de después de comer, en cambio, hay algo más fácil de tener en cuenta: cómo afecta al descanso. Según la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, 100 miligramos de cafeína cerca de la hora de acostarse pueden alterar el sueño en algunas personas. El descafeinado permite conservar la costumbre sin buscar ese estímulo.

Referencias

  • Boscaini y colaboradores. Habitual coffee intake shapes the gut microbiome and modifies host physiology and cognition. Nature Communications (2026). DOI: 10.1038/s41467-026-71264-8.
  • Manghi y colaboradores. Coffee consumption is associated with intestinal Lawsonibacter asaccharolyticus abundance and prevalence across multiple cohorts. Nature Microbiology (2024). DOI: 10.1038/s41564-024-01858-9.
  • Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria. Cafeína y sus efectos sobre la salud.

Foto | Coffee & Health

En Vitónica | Dan Buettner, experto en longevidad: "El ayuno intermitente debería durar al menos 12 horas y después conviene desayunar bien"

-
La noticia John Cryan, neurobiólogo: “Tenemos evidencias de que el café, con cafeína o descafeinado, transforma la microbiota y mejora la salud mental y cognitiva” fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/O0EDCQv
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

Los entrenadores coinciden: "Combinar dos o tres sesiones de fuerza con entre 150 y 300 minutos de cardio a la semana favorece un envejecimiento saludable"

Los entrenadores coinciden: "Combinar dos o tres sesiones de fuerza con entre 150 y 300 minutos de cardio a la semana favorece un envejecimiento saludable"

Una de las formas más sencillas de mantenerse activo es caminar a diario, pero hay vida más allá del paseo, dado que quedarse únicamente con esto puede dejar fuera una parte importante del entrenamiento. A medida que cumplimos años, la pérdida progresiva de masa muscular afecta a la fuerza, el equilibrio y la autonomía, momento en el que el trabajo con cargas entra en escena como una de las recomendaciones principales para afrontar un envejecimiento saludable.

La doctora Maribel Tejeda explica en Vozpópuli que caminar aporta beneficios que no proporcionan por sí solos un estímulo suficiente que mantenga o aumente la masa muscular. Por ello, considera que el entrenamiento de fuerza debería formar parte de la rutina para conservar capacidades como, por ejemplo, la fuerza, el equilibrio y la independencia funcional.

Fuerza y cardio se complementan

El entrenamiento cardiovascular tampoco debería desaparecer, tal y como defiende Henrry Rodríguez, Fitness Manager de ZEM Wellness Clinic Altea. Rodríguez asegura que lo ideal es combinar ambas modalidades y recuerda que, aunque el cardio ocupó el protagonismo durante muchos años, hay que darle valor a las pesas. De hecho, el objetivo principal debería ser aprovechar lo que aporta cada una y no sustituir una actividad por otra.

Un ejemplo de esta filosofía se encuentra en las recomendaciones de actividad física de la Organización Mundial de la Salud. Para los adultos, la OMS aconseja acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o su equivalente de mayor intensidad, e incorporar ejercicios para fortalecer los principales grupos musculares al menos dos días por semana.

Esto permite plantear una semana sin necesidad de entrenamientos extremos. Rodríguez propone mantener el paseo diario y añadir dos o tres sesiones de fuerza mientras se acumula actividad cardiovascular a lo largo de la semana, pero aspectos como la cantidad o la intensidad deben ajustarse al nivel físico, la experiencia y las posibles limitaciones de cada persona.

Así, la clave está más cerca de mantener una rutina en el tiempo que de buscar la rutina perfecta: fuerza y cardio trabajan capacidades diferentes y, combinados de manera progresiva, permiten cuidar la musculatura y la capacidad cardiorrespiratoria. A partir de cierta edad, para entrenar hay que tener en cuenta el rendimiento y la capacidad de conservar durante más tiempo aquello que nos permita movernos con autonomía.

Foto | Tony Woodhead

En Vitónica | Felipe Isidro, catedrático de Educación Física: "A partir de los 70 años hay personas que caminan sin problema, pero luego no pueden subir las escaleras de su casa"

-
La noticia Los entrenadores coinciden: "Combinar dos o tres sesiones de fuerza con entre 150 y 300 minutos de cardio a la semana favorece un envejecimiento saludable" fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/RFvAwW9
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

martes, 20 de octubre de 2026

Los expertos coinciden: "Caminar 7.000 pasos al día puede ayudarte a sacar más partido a tus entrenamientos de fuerza"

Los expertos coinciden: "Caminar 7.000 pasos al día puede ayudarte a sacar más partido a tus entrenamientos de fuerza"

Si trabajamos muchas horas frente al ordenador, nos desplazamos en coche y después volvemos al sofá, pasar una hora entrenando no compensa toda esa jornada sentado, ya que la actividad diaria sigue siendo bastante baja incluso entrenando fuerza. Por eso, los expertos recomiendan moverse más durante el resto del día y cada vez más voces autorizadas dan valor a ese pensamiento.

Borja Bandera, médico especialista en Endocrinología y Nutrición, recomienda alcanzar entre 7.000 y 8.000 pasos diarios como una forma sencilla de aumentar esa actividad. Según explica, mantener durante muchas horas un nivel de movimiento muy bajo puede favorecer la aparición de resistencia anabólica y hacer que la respuesta al entrenamiento de fuerza sea, por desgracia, peor.

Caminar suma, aunque no sustituye al entrenamiento de fuerza

Una revisión publicada en GeroScience recoge que caminar puede mejorar la capacidad aeróbica y, al mismo tiempo, reducir la grasa corporal mientras ayuda a controlar la presión arterial en personas sedentarias. Además, muchas poblaciones conocidas por una longevidad por encima de la media mantienen una actividad física cotidiana basada en desplazarse a pie, caminar y realizar tareas de baja intensidad.

Sin embargo, todo lo que hemos mencionado no significa que salir a caminar sea suficiente para ganar masa muscular, ya que figuras como Grace Horan (fisióloga del ejercicio) recuerdan que el crecimiento muscular depende de aplicar una sobrecarga progresiva en la que aumentar poco a poco la resistencia o el volumen de trabajo es la clave. A su vez, caminar cumple otra función y permite mantenernos activos fuera de las sesiones de fuerza.

Si se reduce demasiado el número de pasos diarios, lo que sucede es que puede producirse justo el efecto contrario. Algunas investigaciones como la que recoge Women’s Health han relacionado los periodos de poca actividad con una menor síntesis de proteínas musculares y con una pérdida progresiva de masa muscular, así que actividades como caminar, correr o montar en bicicleta pueden ayudar a reducir ese riesgo.

Además, si lo que buscamos es aprovechar mejor los paseos, lo ideal es no complicarlos demasiado, tal y como defiende la propia Grace Horan al recomendar unos 30 minutos de caminata con intensidad moderada durante varios días a la semana. Esto, combinado con ejercicios de fuerza y la introducción de cuestas, escalones o tramos con diferente ritmo, puede marcar la diferencia sin convertir cada paseo en un entrenamiento.

En Vitónica | 26 años después de 'Gladiator', Russell Crowe muestra su cambio físico a los 62 años para volver a enfrentarse a Roma

-
La noticia Los expertos coinciden: "Caminar 7.000 pasos al día puede ayudarte a sacar más partido a tus entrenamientos de fuerza" fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/QivlIKp
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

Los entrenadores coinciden: las mujeres de 50 que eligen el pilates para empezar a entrenar ven cambios antes de lo que piensan

Los entrenadores coinciden: las mujeres de 50 que eligen el pilates para empezar a entrenar ven cambios antes de lo que piensan

Si tienes 50 años, nunca has pisado un gimnasio y te estás planteando empezar a moverte, posiblemente el pilates sea una de las primeras opciones que te vengan a la cabeza. Y según Juan Antonio Martín, entrenador personal especializado en mujeres en la menopausia, no es mala elección. Asegura que se trata de “una manera estupenda de empezar”, ya que enseña cosas que luego sirven para otros ejercicios.

Y es que, según Martín, el pilates “le enseña a colocar el cuerpo, a activar el abdomen, a respirar bien y a controlar cada movimiento”. Además tiene una ventaja que no tienen otras actividades a la hora de dar el primer paso, y es que “no intimida”, porque se adapta a diferentes niveles.

Y los estudios le dan la razón en las dos cosas, porque el pilates mejora la fuerza, el equilibrio y el suelo pélvico. Pero también recuerdan que para cuidar la densidad ósea, algo tamibén importante a partir de cierta edad, hace falta cargar bastante más peso.

Primero se nota en la espalda, no en la báscula

Los primeros cambios al hacer pilates no suelen aparecer en el peso, sino en la espalda. Martín asegura que “al cabo de unas semanas la espalda molesta menos” y que muchas mujeres “se levantan de la silla o del suelo con más soltura”. Esto, según el entrenador, es algo que suele llegar “antes de lo que imaginan”.

También tiene mucho que ver con la postura. “Con los años los hombros se van hacia delante, la espalda alta se redondea y la tripa se relaja”, explica el entrenador. Y como el pilates trabaja justo en la dirección contraria, hay mujeres que notan “que la ropa les queda distinta aunque la báscula no se haya movido”.

Varias entrenadoras de pilates también consideran que dos sesiones semanales bastan para que una principiante coja base. Una de ellas, Laura Quinn, sitúa hacia la tercera o la cuarta semana la llegada de más fuerza y una mejor alineación postural, aunque hablamos de la experiencia de estas profesionales y no de plazos medidos en un estudio.

Pero que nadie piense que se trata de una actividad blanda. Para Martín, el pilates trabaja “mucho más de lo que la gente piensa, sobre todo el abdomen, los glúteos y toda la musculatura que sujeta la columna”, y avisa de que quien crea que son “cuatro estiramientos suaves” es “porque no se ha metido nunca en una buena clase”.

Donde la esterilla se queda corta

El pilates está bien para empezar, pero llega un punto en el que ya no es suficiente. Este ejercicio de suelo utiliza sobre todo el peso del cuerpo y, con el tiempo, “ese estímulo se queda corto para lo que necesita una mujer de 50”, que a esta edad tiene que “preservar masa muscular y densidad ósea”.

Con el reformer, la máquina de muelles y poleas que tanto se ve ahora en los estudios de pilates, pasa algo parecido. “Fortalece, pero como complemento del entrenamiento con pesas y no como sustituto”, resume Martín, que “nunca lo plantearía como lo único que haga una mujer a esta edad”.

Por eso la propuesta del entrenador para quien empieza desde cero va por fases, con “dos sesiones semanales de pilates durante los primeros meses”, ir sumando la fuerza poco a poco y acabar llegando a una semana con “dos días de pilates, dos de fuerza y varias caminatas” a buen ritmo. Vamos, que el objetivo no es entrenar todos los días, sino tener una rutina que se pueda mantener en el tiempo.

El músculo y el hueso piden trato especial

Según recoge UCLA Health, el sistema sanitario de la Universidad de California en Los Ángeles, entre los 30 y los 50 años se pierde entre un 3% y un 8% de masa muscular por década, y a partir de los 50 la pérdida sube a entre un 5% y un 10%. En las mujeres también tenemos el factor añadido de la caída de los estrógenos, que pueda afectar a la fuerza y la masa muscular

Por eso, la UCLA Health recomienda empezar con cargas ligeras, e ir subiéndolas poco a poco. Aquí el pilates sí parece aportar, porque como te contamos, un estudio con mujeres posmenopáusicas demostró que doce semanas de pilates mejoraron de forma significativa la fuerza y la velocidad al caminar. Otro estudio también demostró que el pilates tiene beneficios similares a los ejercicios específicos de suelo pélvico

Pero donde el pilates flojea es en la densidad ósea, que es precisamente en lo que más preocupa a partir de la menopausia. Un metaanálisis publicado en 2021 reunió 11 estudios con 591 mujeres de entre 45 y 78 años, y no encontró que mejorara la densidad ósea de forma significativa frente a los grupos de control. Eso sí, los autores matizan que mantener la densidad ya podría considerarse un buen resultado.

Lo mejor para esto son las pesas, porque en el ensayo LIFTMOR con mujeres posmenopáusicas de unos 65 años, entrenando dos veces por semana media hora cada vez, en ocho meses la densidad de la columna lumbar había subido un 2,9% en el grupo de pesas, mientras que en el grupo que hacía ejercicio suave en casa había bajado un 1,2%.

Una semana que encaja con las guías

Lo interesante es que la semana que propone Martín se parece bastante a lo que recomiendan otros expertos. El consenso británico aconseja trabajar la fuerza dos o tres días por semana, con cargas que se puedan levantar entre ocho y doce veces hasta llegar a unas tres series, y dedicar al menos dos días a ejercicios de equilibrio y fuerza.

Por su parte, la OMS recomienda a los adultos entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada o intensa. Y a los mayores les pide que añadan actividades para el equilibrio, la coordinación y el fortalecimiento muscular para prevenir caídas, que es justo el hueco que cubren esas caminatas a buen ritmo y los días de fuerza.

En la práctica, eso quiere decir que el pilates puede ser una buena manera de arrancar, sobre todo si te cuesta dar el primer paso, pero que tarde o temprano toca coger peso, algo que en Vitónica ya recomendábamos en nuestra guía para entrenar después de los 50 durante la menopausia, donde se proponía trabajar la fuerza cerca del fallo pero sin llegar a él.

Imagen | Stan Georgiev

En Vitónica | Pilates para principiantes: cómo empezar en casa con estos seis ejercicios clásicos

-
La noticia Los entrenadores coinciden: las mujeres de 50 que eligen el pilates para empezar a entrenar ven cambios antes de lo que piensan fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/a7XNFgA
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

Pedro Subijana, chef de 77 años: "Me irrita que haya gente con cincuenta y tantos años pensando en prejubilarse cuando todavía tiene mucho que aportar"

Pedro Subijana, chef de 77 años: "Me irrita que haya gente con cincuenta y tantos años pensando en prejubilarse cuando todavía tiene mucho que aportar"

A sus 77 años, Pedro Subijana no tiene intención de abandonar los fogones, ya que el cocinero vasco (uno de los impulsores de la Nueva Cocina Vasca y responsable del restaurante Akelarre con tres estrellas Michelín) acumula seis décadas de trayectoria profesional. Así, aunque hace tiempo que podría haberse jubilado, asegura que sigue encontrando motivos para trabajar y participar en los proyectos que ha construido a lo largo de su vida.

Su postura quedó reflejada en una entrevista concedida a La Vanguardia donde manifestó su desacuerdo con aquellas personas que planean retirarse de forma anticipada cuando todavía tienen mucho que ofrecer. En su caso, el trabajo sigue siendo una fuente de motivación personal, pero reconoce que la edad y algunos problemas de salud le han obligado a modificar determinados hábitos.

La filosofía de Pedro Subijana: seguir trabajando a los 77 años

La curiosidad es una de las condiciones que han marcado su trayectoria y un ejemplo es su participación en el movimiento de la Nueva Cocina Vasca. Durante los años setenta, este fenómeno cuestionó las técnicas tradicionales mientras buscaba nuevas formas de cocinar, una actitud que Subijana sigue manteniendo y que resume con una de sus frases habituales: "Puedo estar contento, pero nunca satisfecho".

Esa misma inquietud aparece en Subijana, más allá de un bigote, un documental dirigido por Jorge Fernández Mayoral y Jesús Javier Ruiz Aquerreta en el que recorren su trayectoria profesional y su manera de entender un oficio al que ha dedicado buena parte de su vida. Para el propio Subijana, continuar trabajando no significa mantener las mismas responsabilidades, sino más bien encontrar formas de seguir participando mientras comparte su experiencia.

De hecho, ya empieza a vislumbrar su futuro dentro de Akelarre y se ve como una figura más ligada al asesoramiento y la gestión que al trabajo diario. Su hija Oiana participa en la dirección del proyecto familiar y esa condición le permite pensar en el relevo generacional sin sentir que se debe desvincular completamente del restaurante, y uno de los aspectos que más le ilusiona es que las nuevas generaciones desarrollen lo que comenzó hace décadas con la intención de llevar la idea aún más lejos.

El ejercicio y la alimentación le han ayudado a perder 30 kilos

Más allá de su actividad profesional, Subijana reconoce que el paso de los años ha modificado su relación con la salud. En la misma entrevista explicó que fue operado de un cáncer de próstata y que lleva dos stents coronarios, así que estas experiencias (y las recomendaciones médicas) le llevaron a adoptar una disciplina más estricta con la alimentación y la actividad física.

Como resultado, el chef ha perdido 30 kilos durante los últimos cuatro años, una situación que atribuye al ejercicio y a una reducción considerable de lo que comía y bebía. No entró en detalles sobre su entrenamiento ni tampoco sobre una dieta concreta, pero sí insistió en mantener hábitos constantes mientras recordó que su experiencia personal no implica que reducir las raciones a la mitad sea una estrategia adecuada para todo el mundo.

Esa misma organización también se refleja en el funcionamiento cotidiano de Akelarre: el equipo suele comer a las doce y media, justo antes del servicio, y se reserva una media hora para hacerlo con tranquilidad. Frente a los horarios irregulares que marcan el trabajo de hostelería, el cocinero considera importante mantener unas rutinas y evitar los excesos habituales al mismo tiempo que reconoce que sigue disfrutando de las reuniones gastronómicas con amigos.

Como él mismo reconoce, su intención es seguir trabajando mientras su salud se lo permita sin obsesionarse con una fecha concreta de retirada. Su experiencia muestra cómo las motivaciones personales y las responsabilidades pueden cambiar con la edad y también los hábitos necesarios para cuidar el cuerpo a medida que nos hacemos mayores. Para algunas personas la jubilación es una decisión individual, pero Subijana tiene claro que, al menos por el momento, prefiere mantenerse activo y seguir formando parte de aquello que le apasiona.

Foto | WikiMedia Commons

En Vitónica | Marcos Apud, psicólogo: "Dormir con el estómago vacío es uno de los hábitos que más impacta en la calidad de vida"

-
La noticia Pedro Subijana, chef de 77 años: "Me irrita que haya gente con cincuenta y tantos años pensando en prejubilarse cuando todavía tiene mucho que aportar" fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/oH4SrM8
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web

José Ruiz, entrenador: "Si necesitas mirar constantemente al suelo al caminar, puede ser una señal de que debes trabajar tu equilibrio"

José Ruiz, entrenador: "Si necesitas mirar constantemente al suelo al caminar, puede ser una señal de que debes trabajar tu equilibrio"

Caminar es una de las actividades más accesibles (e ideales) para mantenerte en forma con el paso de los años, pero desplazarse con seguridad no depende únicamente de la resistencia física. Aspectos como la fuerza muscular, la coordinación o el equilibrio también entran en juego, y encontrarse algunas dificultades durante los paseos pueden ser señales de que estas capacidades necesitan más atención.

El entrenador José Ruiz explica en una entrevista publicada por Telva que mirar constantemente al suelo, sentir inseguridad al bajar las escaleras o tropezar con mayor frecuencia son comportamientos que conviene observar. Además, también menciona otras situaciones como dificultad para mantenerse sobre una pierna o caminando por superficies irregulares, sobre todo cuando estos fenómenos aparecen juntos.

Cómo mejorar el equilibrio y la fuerza a partir de los 50 años

Mirar hacia abajo para evitar un obstáculo es normal, pero vigilar de forma continua dónde colocamos los pies para sentirnos más seguros hace que la situación cambie. Sin embargo, ese comportamiento no permite diagnosticar por sí solo un problema de equilibrio, ya que entran en juego factores como dificultades visuales, molestias articulares o el miedo a sufrir una caída.

Lo más positivo es que la estabilidad se puede entrar a cualquier edad, y un ejemplo llega de la mano del Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos (NIA) con sus recomendaciones: ejercicios centrados en mantenerse sobre una pierna, caminar colocando el talón justo delante de la punta del otro pie o practicar desplazamientos laterales. Así, estos movimientos básicos trabajan el control corporal y pueden incorporarse de forma progresiva a la rutina de actividad física.

Levantarse de una silla, realizar sentadillas adaptadas o subir un escalón bajo permite fortalecer las piernas con movimientos habituales, así que una vez más el entrenamiento de fuerza desempeña un papel importante. Si combinamos estos ejercicios con actividades de equilibrio, el resultado consigue conservar la capacidad de desplazarnos con confianza al mismo tiempo que respondemos mejor ante pequeños cambios del terreno.

Como punto de partida, conviene practicar cerca de una pared o una silla estable que permita sujetarse si es necesario, pero por encima de todo hay que tener en cuenta que no hay que cumplir una edad determinada para introducir estos ejercicios. Si sientes inseguridad al caminar o empiezan a aparecer caídas, lo recomendable es consultar con un profesional sanitario antes de aumentar la dificultad del entrenamiento.

Foto | Takashi Sakamoto (Unsplash)

En Vitónica | Los entrenadores coinciden: "Una mujer de 50 años debería poder completar al menos 15 sentadillas en 30 segundos, aguantar sobre una pierna 37 segundos y poder caminar durante 6 minutos sin parar"

-
La noticia José Ruiz, entrenador: "Si necesitas mirar constantemente al suelo al caminar, puede ser una señal de que debes trabajar tu equilibrio" fue publicada originalmente en Vitónica por Redacción Vitónica .



Desde Vitónica https://ift.tt/8RzUuFf
Vía IFTTT
Autor: Redacción Vitónica

Visita nuestra página web